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En el equipo de Fincas de Nicaragua el café es, más que un trabajo, una pasión. Por eso, cuando se confirmó la celebración de London Coffee Festival 2021, todos nos ofrecimos a ser los representantes de Fincas en la reunión cafetera por excelencia.

Para los que no lo conozcan, el London Coffee Festival es uno de los mayores eventos de café de especialidad a nivel europeo e internacional. En él se puede encontrar a algunes de los pesos pesados de la industria como SanRemo, Giesen, Eureka o Faema, y decenas de tostadores y baristas de todas partes de Reino Unido.

Sabiendo de la importancia de este festival, ya en mayo adquirimos las entradas y (en contra de toda lógica) cruzamos los dedos por que el verano pasase rápido para llegar lo antes posible a septiembre, mes de celebración de tan ansiado evento.

London Coffee Festival Logo

UN CAMINO CON BACHES

 

Pero parece que el destino no quería ponérnoslo fácil, y decidió demostrarlo con todo tipo de trabas. En primer lugar, un inicio de septiembre de cambios en Fincas de Nicaragua nos obligó a enviar únicamente a nuestros socios Carlos y Miguel (que escribe estas líneas) al evento, y a reducir el numero de días de visita a una sola jornada. Aunque el viaje se iba a convertir en un único y largo día cafetero, los ánimos no decaían lo más mínimo.

El segundo palo en nuestras ruedas lo puso ni más ni menos que la burocracia británica. En un alarde sorprendente de rigurosidad sanitaria, el gobierno de R.U. pide a todos los extranjeros vacunados, además del certificado COVID pertinente, una prueba de antígenos previa, y la reserva y pago de una prueba PCR a realizar antes del segundo día de estancia en el país británico. Ante nuestras preguntas de si era necesaria esa prueba PCR para estancias de menos de 24h (como la nuestra) las autoridades se limitaron a decirnos que no hacía falta realizarla, pero sí pagarla. Una regla que en nuestra opinión tiene únicamente afán recaudatorio, y en nada ayuda en la lucha contra el COVID, que sí que sigue siendo más importante que nunca.

COMIENZA LA AVENTURA

 

Aun con todas estas trabas, nuestro entusiasmo no se redujo ni un ápice, y el día 24 a las 5 de la mañana estábamos ya en la t1 del aeropuerto de Madrid con todos los papeles en regla… o eso pensábamos nosotros.

Después de pasar los arcos de seguridad y el control de pasaportes, ya en la fila de embarque y a 15 minutos del cierre de puertas, el personal de Ryanair nos dio una noticia que cayó como una losa; nuestras pruebas de antígenos no eran válidos para volar a Reino Unido, pues carecían de nuestras fechas de nacimiento.

Con un servidor dando por hecho que nuestra visita al London Coffee Festival acababa antes de empezar, un alarde de sangre fría por parte de Carlos hizo que, tras varias llamadas a la clínica responsable de las pruebas y unos minutos de auténticos nervios, consiguiésemos los documentos necesarios y pudiésemos por fin acceder en el Boeing que nos llevaría a la city londinense.

Tras un vuelo típico de Ryanair, de esos de asientos austeros y rodillas prietas, aterrizamos algo antes de las 9 de la mañana en el aeropuerto de Stansted, a las afueras de Londres. Un trayecto de autobús de una hora nos sirvió para hablar de todo tipo de temas, con la escasez de café y los problemas del comercio mundial como pilares de una conversación digna de la barra de un bar. Una vez en Liverpool Street Station, última parada de nuestro autobús, finalizamos el trayecto al LCF a pie. Tras unos diez minutos de paseo por uno de los barrios más actuales de todo Londres, nos plantamos en el número 91 de Brick Lane.

LLEGAMOS AL EVENTO

 

Allí, donde los carteles del evento ya anunciaban que la cita no iba a decepcionarnos, encontramos la Truman Brewery, el espacio donde el evento acababa de comenzar.

La Truman Brewery es un espacio digno de mención. Otrora una de las mayores fábricas de cerveza de Inglaterra, este enorme edificio se ha renovado para acoger eventos y exposiciones culturales. En sus alrededores, una multitud de cafés de especialidad, tiendas de skateboarding, galerías de arte y, en general, de locales modernos y actuales florecen en un barrio que destila hipsterismo y buen rollo.

Y es que no hay un lugar mejor para albergar un evento como el London Coffee Festival. Mientras nos acercábamos a la puerta de entrada mirábamos anonadados los extravagantes negocios que pueblan la zona. Las inmediaciones de la entrada al festival empezaban a ver a sus primeros visitantes (eran las 10 de la mañana y el LCF acababa de abrir sus puertas). Unos visitantes que, si se me permite decirlo, eran de lo más heterodoxos.

Todo tipo de looks se congregaban en la puerta, desde hombres rudos con kilts escoceses a delgados jóvenes con ropa ancha, gorros de pescador y zapatillas Converse de mil colores. Sólo había una cosa en común entre ellos; todos tenían en la mano vasos de café, adquiridos en alguna de las cafeterías de especialidad de la zona.

Sin más dilación, y con los nervios a flor de piel, nos adentramos en el edificio, y descubrimos un mundo mucho más impresionante de lo que podríamos imaginar… pero eso lo tendremos que dejar para nuestra próxima entrada, ¡estad muy atentos!

Entrando al LCF